No se puede celebrar lo que no se tiene.
Desde el 3 de enero de 2026 Venezuela se convirtió en protectorado/colonia de facto de EE. UU. Washington controla el negocio petrolero venezolano, se apropia de recursos públicos, decide sobre el presupuesto, define la política exterior, ordena la reforma de leyes en función de sus intereses, dejando un pequeño margen de decisión a un gobierno local, sumiso y complaciente, que es producto de un fraude electoral.
Trump , como él mismo acaba de declarar, “derrotó a Venezuela” e impuso su voluntad colonial sobre toda la nación. Delcy Rodríguez prefiere llamar a eso, “colaboración” y “camino diplomático correcto”, mientras que María Corina Machado muestra un sostenido “agradecimiento” por su aporte a la “libertad”. Ambas son la expresión de élites económicas y políticas rastreras, dispuestas al servilismo y a la renuncia abierta a la independencia, a cambio de migajas de poder político.
La historia ponderará los múltiples factores y la cadena de responsabilidades que las élites que representan Machado y Rodríguez/Maduro tienen en la perdida de nuestra condición de República independiente. Pero sin duda, la permanente facilitación de la invasión realizada por la primera, sumado al fraude electoral, la represión, la corrupción y el desprecio a los derechos sociales, de los segundos, se ubican entre los factores más importantes.
Hoy, 5 de julio de 2026, a 215 años de la firma del Acta de la Declaración de Independencia, en medio del dolor profundo y masivo por la muerte y el daño que trajo el terremoto, no tenemos nada que celebrar. De los escombros de La Guaira y otras ciudades afectadas, debemos sacar fuerzas para reconstruir material y espiritualmente nuestros pueblos; así como reflexionar, debatir y hacer, para reconstruir la democracia, la justicia social y el derecho a autodeterminarnos.
Desde la Corriente popular COMUNES, consideramos que el momento actual nos obliga a sumar voluntades y movilizarnos junto a otras fuerzas sociales y políticas, diversas, en función de los siguientes objetivos prioritarios:
- Recuperar la democracia y la constitucionalidad. Para hablar de soberanía popular hay que hablar de soberanía política y territorial, por lo que cualquier avance en este terreno debe estar acompañado por el retiro de las fuerzas de ocupación colonial de Estados Unidos de territorio venezolano. Resulta fundamental realizar elecciones presidenciales con las características, mecanismos y tiempos (ya vencidos, según los artículos 233 y 234) previstos en la Constitución. Someterse al “Plan trifásico” de Rubio es postergar el gobierno de facto y ratificar la docilidad ante el gobierno colonial. Desde el campo democrático, popular y nacionalista, debemos presionar, en la calle, por condiciones y un cronograma, sin dilaciones, para unas elecciones presidenciales libres, justas y sin tutelaje.
- Recuperar la vigencia de los derechos sociales. La política neoliberal del gobierno y el empresariado (que es la misma que propone Machado), solo puede ser revertida a través de luchas de calle y el fortalecimiento organizativo de quienes sufren la violación de sus derechos sociales. Acompañar y cualificar esas luchas y procesos es la única posibilidad de cuestionar el consenso entre las élites económicas y presionar hacia una justa distribución de la riqueza.
- Acumular fuerza democrática, popular y nacionalista. Son diversos, y a veces enfrentados, los actores sociales y políticos que reclaman democracia, soberanía o justicia social. Es fundamental promover, desde el pluralismo, acuerdos y articulaciones para alinear estas agendas de cara a la recuperación de la República.
- Recuperar la soberanía nacional. A los daños que nos viene ocasionando el gobierno colonial hay que sumarle su pretensión de aprovechar la catástrofe para dejar presencia militar permanente en nuestro país (solo el 15% de los 2000 militares estadounidenses son rescatistas) y tutelar la reconstrucción, en función de sus intereses económicos. Revertir nuestra actual condición de protectorado/colonia no será un logro inmediato. La suma de los objetivos anteriores facilitará esta lucha, que debe incorporar: a) la denuncia permanente del modo en el que el gobierno colonial lesiona los interesas nacionales y populares y, b) la restitución de los derechos y garantías de autodeterminación consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
¡A 215 años de 1811, la emancipación sigue siendo nuestra tarea!
¡Frente al pacto de las élites, organicemos desde abajo la rebeldía!
Corriente Popular COMUNES
5 de julio de 2026
