En estas fechas (24 y 28) se conmemoraron el natalicio de dos gigantes de la construcción de Venezuela como República soberana y de la América Latina y el Caribe como Patria Grande, con sus anhelos de recorrer un camino soberano fuera de las injerencias de las potencias imperialistas del ayer y de hoy.
Sin embargo, en un contexto nacional marcado por la intervención militar imperialista del 3 de enero de 2026, por la conducta sumisa y complaciente de las autoridades interinas o encargadas del Ejecutivo Nacional con la Administración Trump y una Asamblea Nacional rendida y dispuesta a derogar las conquistas y logros constitucionales y legales de la Revolución Bolivariana, entregando las riquezas nacionales; en una realidad del país marcada por la precariedad laboral y la desprotección social que devino en estructural y sumada a la reciente destrucción, el dolor y la tragedia de miles de familias, que provocan el desconcierto e incertidumbre de millones de compatriotas afectados por el doble terremoto del pasado 24 de junio, y el impulso a escondidas de una ruta de “transición” política institucional y económica tutelada a la que son convocadas las facciones de la burguesía nacional, se abre también paso un proceso de renegociación de la deuda externa del Estado venezolano que resulta contrario a los intereses populares y a la Nación.
Cuentas chimbas para una deuda eterna.
La prensa internacional recoge con sorpresa cifras dispares y contradictorias de la cuantía, monto, causa, origen y composición de la deuda pública venezolana. Se han puesto a “rodar” cuentas que no cuadran. El Financial Times informa de 240.000 millones de dólares americanos, cuando a principios de año el Oxford Economics consideraba que podía alcanzar la no menos importante suma de 160.000 millones y en varios sitios web se estiman incluso con mayor prudencia y realismo que podría totalizar 120.000 millones, aunque incluso podría ser menos. Así las cosas, el deliberado desorden de cifras, arrojan diferencias que rondan de 80.000 a 120.000 millones de dólares americanos (una pelusa…!!!).
Pero, además, el tema trae a la palestra repetidos discursos de Maduro, alardeando en “cadenas nacionales” a los medios de comunicación, como un gran “logro” gubernamental que no dejaba de cumplir “religiosamente” con los acreedores, complaciendo la especulación financiera, al mismo tiempo que imponía sacrificios y recortes a las mayorías trabajadoras y, de paso, descapitalizaba las empresas del Estado y provocaba la crisis sin retorno de los servicios públicos. En esos años, también de traición y entreguismo, Maduro aseguró (enero de 2018) que la República destinó al pago de la deuda externa 74.000 millones de dólares americanos; recursos que dejaron de invertirse en hospitales, escuelas, universidades, en las industrias básicas; en fin, en el pueblo venezolano.
Las escandalosas y contradictorias cifras de la deuda externa también han activado las alarmas de economistas y expertos financieros nacionales que cuestionan y pone en duda lo informado en la palestra pública, pues no guarda relación alguna con los montos conocidos previamente. Por todo ello, la recuperación de la Patria hace necesario que la “deuda externa” sea sometida a un rígido escrutinio público; a un serio proceso de registro, control ciudadano y popular de verificación, para evitar que continúe la lesión de los intereses nacionales y de los derechos del pueblo y se reedite un nuevo capítulo de saqueo y pillaje contra las arcas públicas.
Zamuro cuidando carne…!!!
Gobierno con mandato vencido y firma extranjera negocian por nosotros y nosotras. El gobierno interino, subordinado a los intereses de la potencia invasora, cuestionado por sospechas de una planificada traición y connivencia con quienes desean convertir a la Patria en su “estado 51”, además con el mandato provisional extinguido por disposición de la Constitución Bolivariana, lejos de designar una comisión nacional para registrar, auditar y verificar la legalidad y legitimidad de la deuda externa, así como para ofrecer directrices que proteja y garantice nuestra independencia y soberanía, ha optado por contratar la firma norteamericana Centerview Partners.
El gobierno confía a esa banca de inversión extranjera la labor de alcanzar a acuerdos de manera atropellada y de espaldas al pueblo venezolano en lo que resta del año, coincidiendo con la recién anunciada “etapa de transición política-institucional”, en la cual la Casa Blanca y sus mentores locales buscan repartirse “entre gallos y medianoche”, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia e imponer al país reglas electorales confeccionadas “a la medida y a la carta”.
¿Quién adoptó la decisión de contratar una firma norteamericana, colocándonos como apéndice del imperio que pisotea al pueblo de Bolívar y Chávez? ¿Qué papel ha tenido la Asamblea Nacional, de los diputados y diputadas en la contratación de una firma en la cual la República cede su soberanía e independencia? ¿Cuál posición han asumido las fuerzas políticas del Polo “Patriótico”? ¿Cuándo los responsables hablarán claro al país y rendirán cuenta de ello al pueblo venezolano? Alerta popular y contraloría social (ojo pelado …!!!). Movilización popular para frenar el saqueo y rescatar la independencia nacional.
El pueblo es sabio y paciente, pero además no es pendejo para dejarse joder otra vez. Al escuchar cifras cuantiosas, inimaginables e inalcanzables, cantidades infladas o engordadas, sospecha que la cosa “huele mal”. La memoria histórica recuerda que “renegociar deudas externas” fue una oportunidad de negocios para pocos (políticos, empresarios traidores, banca), de los reyes de la “viveza criolla”, alejados de los valores de la Patria de Libertadores y Libertadoras. Parece que la historia vuelve a repetirse, los burgueses “viejos” y “nuevos” que nos han conducido al desastre actual, a la pérdida de soberanía e independencia, ven una nueva oportunidad de diezmar las riquezas nacionales.
Pero mientras los voceros del gobierno nacional, con el beneplácito de la oposición pro imperialista, coinciden con los “amos del Norte” en priorizar la deuda externa, como una vía acelerada para retornar a los mercados financieros donde reina la especulación y la imposición económica, el pueblo venezolano sigue sometido a una precariedad generalizada, a recortes de derechos humanos y al deterioro deliberado de servicios públicos para justificar su privatización.
Los esfuerzos de la clase trabajadora son remunerados con salarios y pensiones de menos de 2 dólares mensuales; y su vida se ve sometida a las nuevas penurias y calamidades que la tragedia del doble terremoto. Pero no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.
En estas fechas de Natalicios de los Gigantes de la Patria vuelven a escucharse voces de dignidad, acciones de resistencia, de unidad y de lucha. Desde “las catacumbas del pueblo” se oye el clamor de que no todo está perdido, que un mar de fondo recorre las organizaciones políticas y sociales que condujeron al triunfo de la Revolución Bolivariana y que un nuevo tiempo constituyente se está abriendo paso y colocará en sitio a la traición, a quienes no supieron estar a la altura del tiempo histórico, a quienes no cumplieron su obligación de defender las garantías sociales, ni garantizaron la suprema felicidad social del pueblo.
Es una demanda moral y ética la suspensión de la negociación de la deuda por los efectos terribles del terremoto y la crisis salarial. Todos los dineros a resolver los problemas de la gente y no aumentar las arcas de los ricos. Es imperativo establecer una comisión nacional con expertos académicos y movimientos sociales que inicie la auditoría de la deuda y establezca a lo que ya se pagó, lo que despareció de los fondos públicos y el endeudamiento a ser renegociado a partir de una agenda social La conciencia popular hoy clama por priorizar la atención de las necesidades de las familias afectadas por el doble terremoto, pero también alerta sobre el saqueo del país y se moviliza para que sea pagada la deuda social; la deuda del gobierno con el pueblo soberano.
No a la renegociación de la deuda externa chimba…!!!
Control Ciudadano y Auditoría Popular de la deuda…!!!
Pago de la deuda social, salarios y pensiones
dignas, servicios públicos de calidad…!!!
